Si alguna vez te has preguntado por qué algunos cafés tienen un toque naturalmente dulce, con cuerpo y notas que recuerdan a frutas maduras o caramelo… probablemente estabas frente a un café especial procesado con el método Honey.
Y ojo: a pesar del nombre, no lleva miel de verdad. Lo que sí lleva es cuidado, técnica y la valentía de quienes eligen un camino intermedio entre lo natural y lo lavado.
¿Qué es el proceso Honey?
El honey process es un método de poscosecha que mezcla características de los procesos natural y lavado
En resumen: se quita la cáscara del fruto, pero se deja parte o toda la mucílago (esa protección pegajosa y dulce que recubre el grano).
El nombre “honey” viene justamente de esa textura y aspecto durante el secado, ¡no porque se le agregue miel!
Etapas del proceso Honey
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Cosecha selectiva
Se eligen solo los frutos maduros, a mano, para asegurar calidad y uniformidad en la taza. -
Despulpado
Se retira la cáscara externa, pero sin lavar el grano por completo. Así queda cubierto de mucílago, rico en azúcares naturales. -
Secado con mucílago
Los granos se llevan a camas elevadas o patios al sol. Aquí está la clave: se remueven constantemente para evitar fermentaciones raras o moho. Según cómo se maneje esta etapa, nacen los distintos tipos de Honey. -
Descanso y trillado
Ya secos, los granos descansan en bodegas y luego se les quita la capa seca (pergamino). Recién ahí están listos para la torra.
Tipos de Honey
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White Honey → Casi sin mucílago. Café más limpio, acidez marcada y cuerpo ligero.
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Yellow Honey → Mantiene buena parte del mucílago. Equilibrado, con dulzor y cuerpo medio.
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Red Honey → Con mucha mucílago. Resultado más dulce, con cuerpo denso.
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Black Honey → Con la máxima mucílago y secado lento. Café intenso, complejo, con notas de frutas secas, miel de caña y final largo.
Perfil sensorial
Los cafés Honey se reconocen por:
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Dulzura natural alta (los azúcares caramelizan en la torra).
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Cuerpo medio a alto, textura cremosa.
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Notas complejas que pueden ir desde miel y frutas tropicales hasta caramelo, tamarindo o frutos secos.
🌍 Origen y por qué es tan valorado
Este método se hizo famoso en Centroamérica, sobre todo en Costa Rica y El Salvador. Hoy en día también brilla en Brasil (Espírito Santo y Bahia), donde ha ganado premios en competencias de café especialidad.
Es más sostenible que el proceso lavado porque requiere menos agua, y le permite al productor jugar con el perfil sensorial de su café.
Eso sí, no es fácil: necesita clima adecuado, control de temperatura y una experiencia que solo se logra con mucha dedicación.
En pocas palabras: el proceso Honey nos regala cafés dulces, balanceados y complejos. Un verdadero lujo para quienes disfrutan cada detalle de la taza.
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